Las constelaciones han sido desde el inicio de los tiempos un gran juego de imaginación, belleza y motivo de hermosos mitos y leyendas.
A pesar que a través del tiempo son muchas las constelaciones que han ido desapareciendo, se conservan aún en la actualidad dos de las más destellantes y que forman parte de la lista de las 88 constelaciones de la actualidad: La Constelación de Escorpio y la Constelación de Orión.
Las dos se encuentran relacionadas entre si por diferentes mitos griegos que enfrentan al gran cazador y gigante Orión con la figura del escorpión. Sin embargo, es preciso detallar primero cuales son las estrellas principales de las que se compone la Constelación del Escorpión.
La más importante de todas y que ocupa la parte central de la constelación, es la estrella Alfa Scorpii, conocida popularmente como Antares. Esta es una gigante roja ubicada a aproximadamente 600 millones de años luz de nuestro planeta. Debido a su brillo y tamaño, los antiguos griegos creían que se trataba del enemigo del dios Ares, de ahí que se le llame Anti-ares o Antares.

Otras de las estrellas que conforman esta bella constelación son Acrab, Wei, Sargas, Lesath, Shaula, Girtab, Grafías, 18 Scorpii, entre otras. Esta última estrella guarda características similares a nuestro Sol, por lo que se le dio el nombre de gemelo del Sol.
Los antiguos griegos contaban que Orión, al ser un gran cazador, se propuso acabar con todos los animales salvajes existentes en la Tierra. La diosa Gea, en estado de furia al contemplar este hecho, envió a un escorpión a que le hiciera frente al gigante. Orión no pudo con el escorpión y se vio obligado a huir, no sin antes recibir la picada de este. Así fue como Gea, en agradecimiento colocó al valiente escorpión en el cielo.

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Me encanta contemplar las estrellas, pero nunca puedo distinguir a qué constelación pertenecen. Como siempre, la mitología griega nos brinda bellas historias que convierten a la temática más atractiva.